Saltar al contenido
Nodatic

Guía

Los 8 que no cuestan nada (del imprimible)

Rosa y Pilar llevan veintitrés años y una casa que se quedó grande el día que el último crío se independizó: los jueves, que antes eran de logística, quedaron vacíos de golpe, y los primeros jueves vacíos se miraron sin saber muy bien qué hacerse el uno al otro. La solución no les costó nada: descargaron el imprimible de las veinticuatro tarjetas, lo imprimieron en la copistería de la esquina (nadie les miró raro: parece lo que es, un juego de cartas), y metieron el mazo en un tarro del salón. Esta guía es solo sobre las ocho primeras, las marrones claras, las que no cuestan nada — que son la mitad del mazo y, según el propio imprimible y esta pareja, las que más se juegan.

Por qué los gratis son los que más se juegan

La respuesta corta: lo gratis baja el listón. Si la noche sale rara, no ha salido cara, y eso quita la mitad de la presión de proponer cualquier cosa. Y hay una segunda razón, que Pilar dice mejor que esta guía:

— Cuando el plan cuesta dinero, una parte de ti está haciendo cuentas mientras lo haces. Cuando la tarjeta dice que no cuesta nada, las cuentas desaparecen y solo queda la noche. Suena simple porque lo es: nadie ha suspendido jamás una ducha de veinte minutos.

El tarro además decide algo que en veintitrés años se había resistido: quién propone. Sacar una tarjeta es la excusa; la decisión la tomasteis los dos el día que pusisteis el tarro en el salón. Eso vale para cualquier pareja y cualquier tarro, y por eso estas ocho vienen con las instrucciones que no caben en la tarjeta.

Los ocho, con las instrucciones que no caben en la tarjeta

  1. La ducha de veinte minutos. La tarjeta pone la regla de oro: no puede llevar a nada, y tiene que notarse que no lleva a nada. Lo que no cabe en la tarjeta: la regla se rompe en silencio, en cuanto uno intenta convertirla en otra cosa. Si la ducha "tiene" que llegar a algún sitio, deja de ser la ducha y pasa a ser un examen con agua.
  2. El masaje de la espalda con crema de manos. Diez minutos cada uno; quien recibe no opina, solo agradece o pide más fuerte. Lo que no cabe: poned un temporizador visible, porque mirar el reloj por dentro es la forma más rápida de salirse del masaje. Y la crema de manos es honesta: no hace falta más para empezar.
  3. La serie a la vez. Mismo episodio, pausado en el mismo sitio, con un mensaje de "ya" cuando llega el momento bueno. Lo que no cabe: funciona también a distancia, con la llamada abierta o el "ya" por escrito; es lo más parecido al sofá compartido que existe a cuatrocientos kilómetros, y encaja con las estructuras de las videollamadas que no son un examen.
  4. El recorrido de la casa con los ojos vendados. Un pañuelo vale. Lo que no cabe: la seguridad primero — sillas fuera del pasillo y nada de escaleras —, y quien guía va delante, a mano, anunciando los pasos. La casa entera dura el doble cuando no se ve; el pasillo, sobre todo.
  5. La lista de los tres. Cada uno escribe tres cosas que le gustan de la otra persona y se leen en voz alta. Lo que no cabe: concretas, no adjetivos. "Me gusta cómo haces el café los domingos" cuenta; "eres maravillosa" no sabe a nada. El empacho está garantizado con las concretas, que es donde duele bien.
  6. El desafío del sábado. Cada uno propone algo que la otra persona nunca ha hecho y que cuesta menos de veinte euros; se elige una al azar y se hace esa semana. Lo que no cabe: el azar decide de verdad, no el que más insiste. La pelea por hacer ganar la propia es el primer síntoma de que el tarro os ha vencido.
  7. La siesta de los domingos sin móvil. Con alarma: sin alarma es un desmayo y no cuenta como plan. Lo que no cabe: los móviles se quedan fuera de la habitación, no en modo avión en la mesita, que es donde se convierten en imán.
  8. La carta que no se envía. Se escribe, se lee en voz alta y se guarda en un cajón. Lo que no cabe: se guarda, no se envía de verdad ni se fotografía. Las cartas guardadas son un archivo de la relación que se agradece dentro de diez años, y un archivo solo funciona si no se publica.

La regla que los hace funcionar

Cualquier tarjeta se puede devolver al tarro con un "siguiente" y sin más explicaciones: en cualquier momento, por cualquiera de los dos. Lo mismo que pedimos a los juegos en los juegos que sí arrancan conversación — que el azar proponga y los dos decidáis — aplica al tarro entero. Y la otra regla, la de las veinticuatro, copiada del propio imprimible: ninguno de estos planes arregla una relación que va mal, y ninguno hace falta en una que va bien; funcionan en la zona intermedia, la de los martes (y de los jueves) repetidos, que es donde casi todas las relaciones pasan casi todo el tiempo. Si de estas ocasiones diez se hacen en un año, la rutina ha perdido diez batallas.

El único gasto que esta casa recomienda

Ninguno de los ocho cuesta nada, y la mayoría de las noches con el tarro no van a necesitar nada más. Pero hay una pregunta que las tarjetas no resuelven: quién propone cuando la tarjeta dice "que decida el azar" y el azar sois vosotros con una mirada. Para eso existen los dados: dados para dos, en español e inglés (10,27 €), donde cada cara propone y los dos respondéis. Deciden ellos, que quita la responsabilidad de proponer a quien le cuesta y la presión de decidir a quien no. Precio verificado el 23 de septiembre de 2026, y el que manda es el de la ficha el día que compréis. Llegan en 24-48 horas laborables en península, en caja neutra que no dice ni la tienda ni el sector. Y la franqueza de siempre: si el tarro os da para meses, los dados sobran; compradlos solo si el "¿qué hacemos?" os sale todos los jueves.

El tarro es la excusa, la noche es vuestra

El PDF es gratis y sin registro: las veinticuatro tarjetas, listas para recortar, con las ocho de las compras pequeñas ya redondeadas en el papel y los precios exactos viviendo en las fichas, donde cambian con el tiempo. Las otras dieciséis — las de casa y las de la compra pequeña — están contadas en 24 planes para una noche, y la selección de octubre, con su kit para la vuelta al horario, en el pack de octubre. Si queréis el plan ya montado con material y narrativa, el quiz de la portada os devuelve el kit para vuestra situación, y la ocasión salir de la rutina reúne la selección completa de la casa. Y como todo lo de esta página es gratis de verdad: dos minutos para la encuesta: qué jugáis y cuánto gastáis, que es lo único que esta tienda os pide a cambio de las tarjetas. Los resultados se publican en abierto en noviembre.

Contenido informativo. No sustituye el criterio de un profesional sanitario y no atribuye a ningún producto una finalidad curativa.

Volver a las guías